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Información Técnica:

Historia

 

  Los Instrumentos precursores

La invención del piano fue fruto de la necesidad de un instrumento de teclado que fuese al mismo tiempo potente y expresivo. Los instrumento de teclado de la época no permitían estas dos cualidades juntas. El inventor, Bartolomeo Cristofori, denominó su invento: un clavicémbalo con el "piano y el forte", es decir, que se podía controlar la dinámica del fraseo. De aquí el nombre de piano (que originalmente era "pianoforte"). Esto lo consiguió modificando el mecanismo de cuerda pinzada del clavicémbalo por un mecanismo de martillos que percutían la cuerda en lugar de pinzarla.
Los otros instrumentos de teclado contemporáneos al invento del piano (año 1.711), eran el clavicordio y el órgano.

El órgano y el clavicémbalo tenían una sonoridad potente, apta para los grandes espacios, pero para controlar la expresión tenían que recurrir a los registros. De los tres, el único verdaderamente expresivo era el clavicordio, pero debido a sus características constructivas, su sonoridad era débil y poco timbrada. Su mecanismo, de una gran simplicidad, era de cuerda percutida. Era el instrumento predilecto para la música de cámara de muchos músicos y su uso se alargó hasta bien entrado el siglo XIX.

 

El invento del pianoforte significó que finalmente era posible el fraseo en un clavicémbalo. Si el clavicémbalo era el instrumento de las grades salas y ahora, además, podía ser tan expresivo como el clavicordio, el éxito estaba asegurado.

Pero, aunque el piano fue un invento "esperado", todavía tardó más de 100 años en ser totalmente aceptado y aun más en llegar a substituir totalmente al clavicémbalo (y al clavicordio). En primer lugar, el mecanismo tardó mucho en llegar a la perfección del piano moderno, y en segundo lugar, la sonoridad apenas mejoraba la del clavicémbalo.

Los primeros pianos no eran otra cosa que clavicémbalos transformados sin todavía una identidad propia. Además, tratándose de un instrumento nuevo todavía no había obra expresamente escrita para él; al principio se interpretaba al piano obra "pensada" para el clavicémbalo. Hicieron falta más de 150 años de continuadas transformaciones para que le piano fuese el instrumento que conocemos hoy día.

Durante el siglo XVIII el piano fue evolucionando lentamente. Muchos fabricantes de clavicémbalos empezaron a fabricar también pianofortes y a introducir mejoras propias. Se diferenciaron dos "escuelas": la vienesa y la inglesa, atendiendo a las dos zonas más importantes de fabricación del pianoforte de aquellos tiempos: la Europa central e Inglaterra.

 
 Escuela vienesa

La mecánica era muy ligera y la tecla se hundía (calada) tan solo unos 4-5 mm., mientras que la fuerza necesaria para bajarlas, aunque superaba la del clavicémbalo, era solamente de alrededor de 25 gramos. Estos valores son la mitad de los de un piano actual.

Al principio la diferencia entre las dos escuelas era solamente en el tipo de maquinaria pero con el paso del tiempo se convirtieron en dos concepciones bien distintas de instrumento.

Los pianos vieneses se mantuvieron, de algún modo, fieles a su origen de clavicémbalos: eran instrumentos delicados y de sonido timbrado (Mozart fue un gran entusiasta del piano vienés). Stein y Graf fueron los fabricantes más representativos de esta escuela.

Tres representantes de la escuela vienesa

Heilman 1775

 

Ganer 1779

 

Tichner 1828

 
 Escuela Inglesa

En cambio, el piano inglés se fue convirtiendo en un instrumento más robusto. Fue introduciendo una serie de cambios y mejoras, todos ellos orientados a aumentar la potencia sonora del instrumento.

La máquina era era más pesada y la calada de la tecla también fue en aumento. La sonoridad era más potente pero paralelamente perdía en riqueza tímbrica. El piano inglés aumentó el dimensionado de las cuerdas y de la tabla de resonancia. La sobrecarga de tensión del encordado obligó a reforzar toda la estructura (barrajes) del instrumento y se empezaron a introducir barras de hierro de refuerzo.

El piano inglés empezó a distanciarse del concepto original de piano. Perdía en riqueza tímbrica y delicadeza, pero ganaba en potencia y estabilidad, en definitiva, se iba adaptando mejor que los vieneses a las nuevas tendencias del mundo musical. Broadwood fue el representante de más prestigio de la escuela inglesa. Beethoven fue obsequiado por este fabricante con uno de sus instrumentos.

Tres representantes de la escuela inglesa

Broadwood 1889
 
Graf 1836
 

Érard 1868

 
 SIGLO XIX

Las primeras décadas del siglo XIX fueron de una frenética actividad en la transformación del piano. El piano estaba triunfando plenamente y todavía se le pedía más. El piano fue aumentando en tesitura y potencia para adaptarlo a las nuevas formaciones orquestales cada vez más amplias. En esta época, entre los años 1.800 y 1.850, fueron introduciéndose los cambios más significativos que condujeron al instrumento que conocemos hoy día. Estos cambios son:

  • * La adopción de las tres cuerdas por nota y la utilización de la cuerda de acero.
  • * La adopción del martillo de lana.
  • * El arpa de fundición de una sola pieza.
  • * El invento de la máquina de doble escape de Sébastien Érard.

 

Cuerdas

El primer paso consistió en en aumentar el número de cuerdas hasta triplicarlo (los primeros pianos, que no eran otra cosa que clavicémbalos con el mecanismo transformado, a cada nota le correspondía una sola cuerda).

No obstante, el paso definitivo en la transformación del piano se dio con el cambio del material empleado en la fabricación de la cuerda. Hasta entonces se usaba latón o alambre, materiales de manufactura relativamente sencilla. Estos materiales son blandos y no permiten tensiones elevadas (máximo unos 40 Kg. por cuerda). El cambio fue emplear acero, material que aguanta tensiones mucho más elevadas (entre 70 y 90 Kg. en el piano moderno). El aumento de tensión da como resultado un aumento de la potencia sonora.

Martillo

El martillo del pianoforte estaba construido a base de diferentes capas de pieles encoladas una sobre otra. La dureza de cada capa iba disminuyendo desde el interior al exterior. Las pieles interiores eran cueros muy duros mientras que la piel exterior era una fina capa de piel suave. La idea de esta distribución es que permite un sonido más dulce en los ataques ligeros y un sonido más brillante en los fuertes, todo ello para contribuir tímbricamente en la dinámica.

La construcción de este tipo de martillo era muy costosa, en tiempo y material. El recubrimiento del martillo con lana es mucho más económico e igualmente eficaz.

Arpa de fundición

La introducción de la cuerda de acero en la fabricación del piano dio lugar a importantes cambios en el instrumento, el más importante es que se requería una estructura mucho más robusta para resistir el importante aumento de la presión de las cuerdas. La madera ya no era suficiente para realizar este trabajo. Se empezaron a introducir refuerzos metálicos para ayudar a la madera, hasta que, finalmente, se consiguió diseñar un refuerzo de una sola pieza fabricado en hierro de fundición. A esta pieza la denominamos "arpa", "placa", o "marco". Esta pieza va montada sobre el barraje del piano y va nivelada sobre los puentes de sonido de la tabla de resonancia. Sirve para ligar las cuerdas en sus dos extremos, y al mismo tiempo, dependiendo de su nivel, da más o menos "carga" (la presión que ejercen las cuerdas) sobre los puentes de sonido.

La importancia de la adopción del arpa metálica es crucial, ya que, no solamente permite resistir la presión del encordado, sino que además libera completamente a la estructura de madera (los barrajes) de esta tarea. Esto permite que la función de los barrajes sea exclusivamente la de soportar el peso del instrumento y proteger y enmarcar la tabla de resonancia.

Mecanismo Érard


El invento del mecanismo Érard de doble escape de Sébastien Érard, nos acerca al piano moderno. La adopción de este tipo de maquinaria significó una mejora definitiva del mecanismo inglés, y que los pianos de esta escuela se impusieran definitivamente sobre los vieneses.
 

El piano, a diferencia de la gran mayoría de instrumentos, ha tenido una "gestación" muy larga. Desde el primer piano hasta el estándar estable de piano moderno que conocemos hoy día han hecho falta más de 200 años de evolución cargados de innovaciones técnicas. De todas formas, a partir del año 1.850, las innovaciones ya no fueron tan significativas. Las mejoras a partir de esta fecha tienen más que ver con avances tecnológicos, criterios constructivos, calidad de materiales, etc., que ya no obedecen a escuelas o tendencias, sino con la personalidad de los diferentes constructores. El piano moderno, aunque se mantiene fiel al concepto de su invención, tiene poco que ver con aquel clavicémbalo de mecanismo transformado que inventó Cristofori en 1.711.

 

Para resumir, las diferencias más importantes del piano moderno con respecto de los primero pianos, son las siguientes:

  • * La adopción de la cuerda de acero.
  • * La adopción de la placa metálica de fundición.
  • * El aumento de las dimensiones de la tabla de resonancia, tanto en grosor como en área.
  • * Aumento de las dimensiones de la maquinaria y teclado y en consecuencia del "peso" de teclado.
  • * Aumento de la tesitura del teclado.
  • * La adopción de mecanismo Érard.
  • * Aumento en general de todas las dimensiones del piano.

Evidentemente, estas diferencias entre el instrumento original y el moderno, han comportado, también, diferencias muy importantes en la sonoridad del piano y en la "sensación" sobre el teclado. El piano moderno es un instrumento magnífico, que en definitiva, es el que la historia pianística ha querido que sea, pero interpretar la obra de los compositores clásicos en los mismos instrumentos (o réplicas de los mismos) en los que trabajaron, es una experiencia muy interesante que valdría la pena recuperar en las aulas de los Conservatorios. Tocar un clavicordio, y experimentar con su dinámica y sonido, es una delicia, y lo mismo puede decirse de un pianoforte vienés.

 

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